
Pasaron los días incluso años, y Ella seguirá teniendo su espacio en vuestro corazón...
No estoy recordando a una simple minina, sino algo más que eso, a una Princesa que reino en el seno de la familia de Jauquín Duarte...
Soy una gata y mi nombre es Princesa y aunque ya no estoy entre los seres vivos, sigo guardando muy buenos recuerdos vividos al lado de los humanos, sin olvidarme de los ratos que hemos pasados juntos, y en especial de quienes me han criado y dado todo lo que he llegado a ser... La PRINCESA de la casa!!
Desde las alturas saco mi hociquito escondido detrás de la estrella más brillante para vislumbrar en la lejanía la casa de la familia donde me dieron tanto cariño, cuando mi vida pendía de un hilo, y a base de infinitas caricias, y mucho amor conseguí llegar a ser la PRINCESA de aquel hermoso hogar, donde la ternura era el principal objetivo para que la vida de todos transcurriese bañada por la felicidad.
No los consigo olvidar, y creo que ellos a mí tampoco, hemos jugado y reído, y en algunos momentos tal vez he sido un poco torpe sin ser mi intención, dado por mi carácter un tanto independiente. Intentando siempre solucionarlo en la mejor medida posible que podía y sabia... Dándoles un lametazo de besos seguido de un cálido ronroneo, rozándoles las piernas con la cola erguida para ser perdonada.
Y en base de los recuerdos aquí me encuentro en dos poses, como la gatita mimada que he sido, para acompañar los versos que me ha dedicado mi fiel amigo y compañero de juegos Juaquín, en la corta vida que como minino me ha tocado vivir a su lado.
María del Carmen
RECORDANDO A PRINCESA
Amanecía, era verano,
los primeros rayos de sol se hacían sentir,
la niebla matinal nos envolvía.
Unos maullidos nos alertaran.
¿Sería una gaviota herida?
¡No, era un gato!
Algunos arañazos,
una breve exploración,
baño para eliminar parásitos y ...
era una gatita.
Alegría general,
se hizo dueña de la situación,
juguetona, altiva, elegante,
con porte de nobleza gatuna,
como una princesa.
PRINCESA
Así empezamos a llamarla.
Que si, que no,
pero terminó en Valencia.
¿Que pasará en la frontera?
Nadie se enteró que viajaba una gata.
Se portó de maravilla.
Pasaron los años,
seguía haciendo honor a su nombre,
causaba impacto su bello porte,
como debe ser, bonita;
cabeza erguida, grandes bigotes,
estática, muy derecha, orejas tiesas,
con la cola peluda levantada como estandarte o,
alrededor de sus patas, como para calentarlas.
Bella figura.
¡Impresionabas!
Ni Youry , ni Hannah, alteraran su reino.
Sus miradas desafiantes invitaban a una carrera.
Saltos impecables, calidad felina
¿Donde está Princesa?
Allá por las alturas...
Sus cabalgadas por las escaleras de Mas Camarena,
sus corridas por el jardín para terminar encima del paellero,
como si nada, sin esfuerzo,
miraba alrededor, su reino,
sus zonas de cacería a los pájaros que venían al jardín.
Independiente,
cálida si te buscaba,
sus frotes con la cola levantada,
sus revolcones patas arriba, en el suelo, o arriba de la cama,
sus ronroneos acurrucada sobre nuestra barriga,
ahí estaba la fiera, tan placentera.
Nos esperaba detrás de la puerta.
Era la primera en darnos los buenos días con un miau.
Así era Princesa,
Única.
Te marchas, nos dejas.
siempre estarás ahí, alerta,
como siempre,
te recordaremos,
¿Como podemos olvidar una princesa como tú?
Fuiste nuestra princesa, Princesa
Irreemplazable.
Inolvidable.
Hasta siempre, Princesa mía
Custóias, 10 de Agosto de 2003
Juaquín Duarte
Amanecía, era verano,
los primeros rayos de sol se hacían sentir,
la niebla matinal nos envolvía.
Unos maullidos nos alertaran.
¿Sería una gaviota herida?
¡No, era un gato!
Algunos arañazos,
una breve exploración,
baño para eliminar parásitos y ...
era una gatita.
Alegría general,
se hizo dueña de la situación,
juguetona, altiva, elegante,
con porte de nobleza gatuna,
como una princesa.
PRINCESA
Así empezamos a llamarla.
Que si, que no,
pero terminó en Valencia.
¿Que pasará en la frontera?
Nadie se enteró que viajaba una gata.
Se portó de maravilla.
Pasaron los años,
seguía haciendo honor a su nombre,
causaba impacto su bello porte,
como debe ser, bonita;
cabeza erguida, grandes bigotes,
estática, muy derecha, orejas tiesas,
con la cola peluda levantada como estandarte o,
alrededor de sus patas, como para calentarlas.
Bella figura.
¡Impresionabas!
Ni Youry , ni Hannah, alteraran su reino.
Sus miradas desafiantes invitaban a una carrera.
Saltos impecables, calidad felina
¿Donde está Princesa?
Allá por las alturas...
Sus cabalgadas por las escaleras de Mas Camarena,
sus corridas por el jardín para terminar encima del paellero,
como si nada, sin esfuerzo,
miraba alrededor, su reino,
sus zonas de cacería a los pájaros que venían al jardín.
Independiente,
cálida si te buscaba,
sus frotes con la cola levantada,
sus revolcones patas arriba, en el suelo, o arriba de la cama,
sus ronroneos acurrucada sobre nuestra barriga,
ahí estaba la fiera, tan placentera.
Nos esperaba detrás de la puerta.
Era la primera en darnos los buenos días con un miau.
Así era Princesa,
Única.
Te marchas, nos dejas.
siempre estarás ahí, alerta,
como siempre,
te recordaremos,
¿Como podemos olvidar una princesa como tú?
Fuiste nuestra princesa, Princesa
Irreemplazable.
Inolvidable.
Hasta siempre, Princesa mía
Custóias, 10 de Agosto de 2003
Juaquín Duarte

La pesía la dejó hace unos días su autor cuando ha entrado a comentar otro post. Y como amo tanto a los animales y en este caso a los gatos, me rozó la emoción de los sentimientos, pidiéndole permiso para publicarla. Y con la respuesta llegaron también las fotos de Princesa que guarda como un tesoro de un trayecto de su vida.
¡¡Gracias Juaquín!! Tu corazón es grande y poblado de afectos poéticos...
Princesa ha sido bella, la más bella entre las bellas, y su recuerdo seguirá permanente mientras la luz sea apreciada por la ternura de vuestras pupilas...
María del Carmen
























